jue 23a. Ordinario año Par (Id=609)

Primera Lectura

Haciendo daño a la conciencia de sus hermanos, pecan ustedes contra Cristo

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios
8, 1-13

Hermanos: Respecto de las carnes sacrificadas a los ídolos, todos tenemos el conocimiento apropiado. Pero el conocimiento llena de soberbia; sólo el amor es realmente provechoso. Si alguno cree que conoce algo, es que aún no ha llegado a conocer como debe; ahora bien, si alguno ama a Dios es porque ha sido conocido amorosamente por Dios.
En cuanto a comer carnes sacrificadas a los ídolos, sabemos que el ídolo no es nada en el mundo y que Dios no hay más que uno. Existen, en verdad, quienes reciben el nombre de dioses, tanto en el cielo como en la tierra -y ciertamente son muchos esos dioses y señores-, para nosotros no hay más que un Dios, el Padre, de quien proceden todas las cosas y para quien nosotros existimos; y un solo Señor, Jesucristo, por quien han sido creadas todas las cosas y por quien también nosotros existimos.
Sin embargo, no todos tienen ese conocimiento; algunos, acostumbrados a la idolatría hasta hace poco, comen pensando que la carne está consagrada al ídolo, y como su conciencia está insegura, se siente inseguro. No será, por supuesto, un alimento lo que nos haga gratos a Dios; y no seremos mejores por no comer, ni peores por comer. Procuren, sin embargo, que esa libertad de ustedes no sea ocasión de caída para los pocos formados. Pues si alguien te ve a ti, que tienes el debido conocimiento, tomando parte en el banquete de un templo de los ídolos, ¿no será inducida su conciencia, por estar poco formada, a comer de lo sacrificado a los ídolos? Así tu conocimiento llevará el desastre al inseguro, a un hermano por quien Cristo murió. Al pecar de esa manera contra los hermanos, turbando su conciencia insegura, pecan contra Cristo.
Por tanto, si por cuestión de alimentos peca un hermano mío, jamás comeré ese alimento, para no ponerlo en peligro de pecar.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 138, 1-3.13-14ab.23-24

Guíame Señor por el camino reto
Deduc me, Dómine, in via aeterna

Tú me conoces, Señor, profundamente: tú conoces cuando me siento y me levanto, desde lejos sabes mis pensamientos; tú observas mi camino y mi descanso, todas mis sendas te son familiares.
Guíame Señor por el camino reto
Deduc me, Dómine, in via aeterna

Tú formaste mis entrañas, me tejiste en el seno materno. Te doy gracias por tan grandes maravillas; soy un prodigio y tus obras son prodigiosas.
Guíame Señor por el camino reto
Deduc me, Dómine, in via aeterna


Examíname, Dios mío, para conocer mi corazón, ponme a prueba para conocer mis sentimientos; y si mi camino se desvía, no dejes que me pierda.
Guíame Señor por el camino reto
Deduc me, Dómine, in via aeterna

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud.
Si diligámus ínvicem, Deus in nobis manet, et cáritas eius in nobis perfecta est
Aleluya.

Evangelio

Sean misericordiosos, como su Padre es misericordioso

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas
6, 27-38

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
"Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los aborrecen, bendigan a quienes los maldicen y oren por quienes los difaman. Al que te golpee en una mejilla, preséntale la otra; y al que te quite el manto, déjalo llevarse también la túnica. Al que te pide, dale; y al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames.
Traten a los demás como quieren que los traten a ustedes.
Si aman sólo a los que los aman, ¿qué mérito tienen? También los pecadores aman a quienes los aman. Si hacen el bien sólo a los que les hacen el bien, ¿qué mérito tienen? Lo mismo hacen los pecadores. Y si prestan sólo cuando esperan cobrar, ¿qué mérito tienen? También los pecadores prestan a otros
pecadores con intención de cobrárselo.
Ustedes amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar nada; así su recompensa será grande y serán hijos del Altísimo, que es bueno hasta con los malos e ingratos. Sean misericordiosos, como su Padre es misericordioso.
No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados; den y se les dará: recibirán una medida buena, generosa, apretada, rebosante. Porque con la medida con que midan serán medidos".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]